Ejercicio de escritura automática de mi curso “El gozo de escribir”

By on 9-13-2007 in Antiguos, Cuentos

Cuando abrí la puerta para entrar al curso me quedé sorprendido de la cantidad de gente que había. Tuve que culebrear cerca de las paredes, sorteando las sillas ocupadas, para poder llegar a un sitio libre.

Una vez sentado tuve ocasión de fijarme por primera vez en mis compañeros de curso; una mezcla heterogénea de personas de varios países, edades y sexo. Mientras iba recorriéndolos con la mirada un movimiento me distrajo por el rabillo del ojo: una extraña lagartija corría por la pared. Era una lagartija pequeña, de no más de unos diez centímetros, y moteada por unas manchas amarillas. Pepa, que es como inmediatamente bautice a la lagartija, debió sentirse observada, porque enseguida se paró, como si quisiera que me olvidara de ella al no moverse. Tras unos segundos cambió de opinión y salio corriendo en dirección a la ventana que estaba abierta.

Perdida la distracción de la lagartija me puse a escuchar lo que la profesora del curso estaba contando. Hablaba sobre lo difícil que era enfrentarse a la hoja de los exámenes en blanco cuando éramos pequeños. Esta incursión en las memorias de mi infancia me provocó unas ganas terribles de tomarme un caramelo, a ser posible un sugus, esos caramelos que están a medio camino hacia un chicle y que vienen envueltos en papeles de colores. A mí siempre me han gustado los azules, aunque sea un color que no suele tener la comida.

Tras contarnos como enfrentarnos al temido papel en blanco la profesora nos planteo el primer ejercicio práctico de la clase: teníamos que imaginarnos una bola gigante llena de palabras; esta bola se iba haciendo pequeña y la lista de palabras se iba reduciendo hasta que solamente quedara una. Ésta la guardaríamos para más tarde.

Me puse de los nervios con el ejercicio. Tenía la sensación de que en vez de las palabras era yo el que estaba dentro de la bola y que iba a morir asfixiado. Con la ayuda de un calmante, al que acompañe con un poco de agua de la jarra, me sobrepuse a mi nerviosismo y logré terminar el ejercicio. La palabra elegida fue “sueño

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *