El coche

By on 10-09-2007 in Antiguos, Cuentos

Arturo siempre defendía, por motivos ecológicos y solidarios, el uso del transporte público. Usaba fervientemente el metro, el autobús y los trenes de cercanías, y conocía – de manera muy precisa – los planos de los mismos.

Cuando la empresa donde trabajaba trasladó sus oficinas al norte de Madrid, Arturo, muy a su pesar, se vio obligado a empezar a utilizar su coche para desplazarse, ese que tenía solo para viajes ocasionales y la aún más escasa salida al campo.

Hoy Arturo cambia de coche cada dos años: “Hay que estar a la última” – dice mientras hojea una de las dos revistas de motor a las que está suscrito.

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